La fertilización in vitro es la unión de un óvulo con el espermatozoide lograda en un laboratorio. En otras palabras, es un procedimiento que ayuda a la fecundación, desarrollo e implantación del embrión para lograr un embarazo.


Este tratamiento funciona con una combinación de medicamentos y procedimientos quirúrgicos que ayudan al esperma a fecundar el óvulo y, asimismo, ayudar a dicho óvulo para que se implante en el útero.


Los medicamentos se indican en un inicio para permitir que los ovarios produzcan óvulos maduros y preparados para fecundarse. Este proceso es llamado inducción de ovulación y puede durar varios meses. En esta etapa, son comunes los ultrasonidos y análisis de sangre para darle seguimiento a los óvulos y medir tus hormonas.


Posteriormente, el médico procede el retiro de óvulos. Este es un procedimiento quirúrgico realizado en las clínicas de fertilidad. Una vez retirados, se les lleva al laboratorio in vitro y se fecundan con el esperma en un proceso llamado “inseminación”.


Una vez hecho esto, se monitorean tus óvulos y el progreso de las células hasta convertirse en embriones. Cuando esto ocurre se procede a la transferencia de embriones donde se colocan uno o más de los embriones (los óvulos fecundados) directamente en tu útero. Este paso no es doloroso y se puede realizar en el consultorio del médico.


En el momento en el que uno de los embriones se implanta en el revestimiento del útero se produce el embarazo.